ARQUITECTURA DEL TEATRO COLÓN por Fabio Grementieri

Diciembre 20, 2006

 

Uno de los componentes fundamentales del prestigio y renombre de Teatro Colón entre los grandes teatros líricos del mundo es su excepcional arquitectura, frecuentemente desdibujada por la exaltación de sus valores en el campo musical y escenográfico.

 

Composición y montaje de una ópera

  La historia de su construcción se inicia a fines de la década de 1880 cuando luego de una fracasada tentativa de licitación de un nuevo teatro para reemplazar al de Plaza de Mayo, es aprobado por
la Municipalidad un proyecto presentado por Angel Ferrari y diseñado por el italiano Francisco Tamburini, entonces Inspector General de Arquitectura de
la Municipalidad y autor de la remodelación y completamiento de
la Casa Rosada, del Departamento central de Policía, de la residencia del presidente Juarez Celman y otras obras públicas en Córdoba. Su propuesta básica, de arquitectura sobria, bien articulada y claridad compositiva sirvió de base al edificio comenzado a construir con gran ímpetu en 1890. Pero la crisis de ese año y la muerte de Tamburini al año siguiente detienen la obra que solo puede reiniciarse al hacerse cargo de ella el piamontés Victor Meano. El autor del Palacio del Congreso ajusta y completa el diseño del edificio y continúa con la difícil tarea de dirigir las obras afectadas por toda clase de problemas durante el resto de la década que sólo se reinician en 1902 al responsabilizarse
la Municipalidad de llevarla a buen término. Pero el fallecimiento de Meano en 1904 conduce a una nueva impasse que sólo se destraba con la designación al frente del proyecto del del belga Julio Dormal. Recibido de ingeniero en Lieja y de arquitecto en
la Ecole Spéciale d’ Architecture de Paris, el prestigioso profesional convocado por Sarmiento, es enviado a Europa para visitar distintos teatros, definir soluciones técnicas y decorativas y encargar materiales y equipamiento para el edificio. El Teatro Colón se inaugura final y triunfalmente el 25 de mayo de 1908 con la representación de la ópera Aída iniciando su secuencia de temporadas líricas y sociales.
 

Un coro paneuropeo

  En función de su complejo proceso de diseño y construcción el edificio vio enriquecida su arquitectura por la intervención de tres diseñadores de diversa formación y origen. Aún así lo que pareciera impureza en la obra resultante se transforma en una extraordinaria pieza de eclecticismo historicista -combinación de estilos de la tradición arquitectónica universal- realzada en su definición final  por la armoniosa variedad de soluciones de sus distintos componentes y elementos.  La composición general sigue una tipología mixta que reúne neta volumetría exterior de raíz germánica con sala en forma de herradura de los teatros a la italiana y vestíbulos y foyers de amplio desarrollo característicos de la tradición francesa.  La arquitectura exterior del edificio, rediseñado por Meano, siguiendo las líneas y disposición del proyecto de Tamburini,  es una acertada combinación de volumetría de inspiración centroeuropea, fachadas de matriz académica italiana, articulación del lenguaje y decoración a la francesa. El mismo arquitecto lo describía en estos términos: “Este género, que no llamo estilo por ser demasiado manierato, quisiera tener los rasgos del renacimiento italiano alternados con la distribución y solidez propias de la arquitectura alemana, y la gracia, variedad y bizarría de la arquitectura francesa”. En los interiores, la composición de los arquitectos italianos fue reformulada y complementada por un afrancesamiento de las líneas, texturas y colores cuya responsabilidad debe adjudicarse a Dormal. Todo el aparato decorativo e ilusionista de la tradición teatral inspira el despliegue escenográfico de los ámbitos donde la audiencia representa su propia función: vestíbulo, foyer, escaleras galerías, y sala. El resultado es uno de las más logradas secuencias interiores  dentro de los teatros de su género donde las jerarquías espaciales y decorativas se suceden en un crescendo que culmina en la gran Sala.   

La Sala Mágica

  La sala, en forma de herradura, cumple con las normas más severas del teatro clásico italiano y francés. Los palcos son abiertos, a la usanza francesa, disposición que permite una mayor visibilidad aún desde un segundo plano.  Tiene 30 mts aprox de alto  y ancho.  Tres mil localidades y todo el aparato bien descripto por Garnier en sus escritos sobre arquitectura teatral el espectáculo en los palcos y halls. La mayor en su tipo, verdadero límite difícil de sobrepasar, esta sala conserva unas proporciones y una escala inmejorables gracias al hábil manejo de los distintos elementos arquitectónicos y de la decoración. Acompaña esta controlada desmesura el escenario de grandes dimensiones. Este verdadero tour de force fue posible en parte gracias al empleo de una estructura mixta de hierro y hormigón armado, lo que transforma al edificio en la primer gran estructura de la ciudad donde se experimenta este tipo de sistema. Decoración derivada de líneas francesas, oro rojo y luz eléctrica y adelantos como una platea de una suave pendiente con el piso levadizo mediante un sistema de ascensores mecánicos. Todo este despliegue fruto de la aplicación y de la experiencia de más de dos siglos en el arte de la arquitectura lírica culmina en la excepcional acústica que cantantes y músicos, público y crítica han admirado y alabado desde siempre. Esa condición especial y única de la sala para “llevar” el sonido hacia el espectador en cualquier lugar del recinto. Hoy se la reconoce como la sala de mejor acústica del mundo. La célebre “Scala” de MIlán es una reconstrucción posterior a
la Segunda Guerra Mundial que Toscanini alabó no sin melancolía por el esplendor perdido.
   

Expresión de multiculturalidad

  El Teatro Colón se cuenta entre los más valiosos del patrimonio de la ciudad de Buenos Aires y es una importante pieza de la arquitectura internacional. El Colón es probablemente el mayor edificio ecléctico en el mundo construido para teatro que no ha sufrido daños o cambios sustanciales de su estructura histórica (cosa que no ha ocurrido con  las óperas de Viena, Génova, Venecia, el Teatro Argentino de
La Plata, etc)
  Puede considerarse al Teatro Colón como la obra culminante, en el más amplio sentido del término, de la tradición de la arquitectura de teatros de ópera italiana iniciada en el siglo XVIII y culminada antes de
la Primera Guerra Mundial. Fue construido con las más sofisticadas técnicas y artesanías de la “belle époque” que incluye terminaciones interiores con estucos símil mármol y exteriores símil piedra, materiales característicos del período. Puede considerarse uno de los mejores productos de la influencia de la cultura arquitectónica italiana en
la Argentina. Los arquitectos las empresas constructoras como así también los artistas y artesanos que proyectaron y construyeron la obra eran de origen italiano.
  El Teatro Colón es el final de una saga tipológica  de la cultura arquitectónica de dos siglos (XVIII y XIX) los edificios referenciales en pie eran de esos dos siglos a fines del XIX y principios del XX. Como en muchas otras tipologías de esa época que casi de manera evolucionista se van transformando como fruto de la transmisión del conocimiento, la experiencia,  la experimentación,  aceleradamente  a partir de la segunda mitad del siglo XIX, gracias a las difusiones de la cultura arquitectónica  a través del academicismo, el cientificismo y el politecnicismo. Aquí confluyen y resuenan las diversas influencias europeas pero también las interacciones paneuropeasEl Teatro Colón es además la culminación de la experiencia italiana  de las salas en forma de herradura  practicada y ensayada en innumerables teatros de la península, con su experimentación empírica de la acústica: Es también la culminación de la experiencia francesa que arranca con los edificios aislados y monumentales con despliegue de foyers y escaleras como
la Opera de Bordeaux de fines del 18 que seguirá experimentándose en muchos teatros nacionales, estatales y municipales europeos. Asimismo los ejercicios teóricos y prácticos del academicismo francés, de la École des Beaux Arts, del eclecticismo y de la sociedad burguesa bien ejemplificados en el Palais Garnier que no dejó de lado la resolución decimonónica de los conflictos con la técnica y la ingeniería.  Sociedad versus academia, un populismo al que Viollet le Duc diría que tenía una sala al servicio del foyer y no a la inversa y a la que Theophille Gauthier bautizó como ”la catedral mundana de la civilización”. Asimismo el Teatro Colón es el desenlace de la experiencia germánica que despuntara alrededor de 1800 con Gilly, Schinkel y que hiciera hincapié en la descomposición funcional de la volumetría exterior,  la expresión de los exteriores como arquitectura parlante, referencial del la función que alberga el edificio, y luego a mediados del XIX con Semper la adopción del renacimiento, que aleja al teatro del templo y lo transforma en Palacio, con el caso del teatro de Dresde, el original neorrenacentista 1840 y el reconstruido neobarroco1870.
  La alta calificación de la arquitectura y de la acústica del Teatro Colón es justificadamente merecida toda vez que es el resultado de varios  siglos de evolución en la técnica y el arte de diseñar teatros líricos, la maduración final de una tradición que cambiaría sustancialmente al terminar la “Belle Epoque”.   


Noviembre 30, 2006

ESTIMADO PUBLICO 

Todos los elementos de la producción del espectáculo que Ud. está  a punto de disfrutar, “Turandot”, han sido realizados íntegramente en los talleres del Teatro Colón  por el personal escenotécnico que allí se desempeña.Es decir: la escenografía, utilería, tapicería, vestuario, peluquería y maquillaje se confeccionaron en el Colón y se trasladaron hasta esta locación, Luna Park, gracias al trabajo y a la dedicación de centenares de profesionales que llevan a cabo su labor de excelencia desde hace décadas. Asimismo, esta  producción fue realizada dentro del actual espacio físico y disposición de los talleres del Teatro, con los pasillos de circulación que posee el Colón desde hace más de 40 años. El traslado posterior de los elementos, se llevó a cabo con el sistema de elevadores de carga (montacargas y montacoches) que usamos también desde entonces.Son estos mismos trabajadores, que en su conjunto integran los Cuerpos Estables del Colón, estos mismos talleres y esta misma disposición edilicia del Teatro, los que produjeron , subieron a escena y en algunos casos trasladaron hacia otras salas, elementos como: las enormes esfinges de Aída (1989 y 1996), la monumental estatua del soldado de Lady Macbeth (1998), el gigantesco muro de Norma (1995), la impresionante fortaleza medieval de Francesca Da Rímini (2000), el león alado de Otelo (1999) , el  jardín de hierro y vidrio de Fedora (1998), la pirámide de sillas de Sueño de una Noche de Verano (2006), las enormes columnas del templo de Sansón y Dalila (1993 y 1997), los inmensos telones pintados de Beatrice di Tenda (1985), el castillo de cristal de Beatriz Cenci (1992), entre otras decenas de títulos.¿Qué queremos decir con esto?, simplemente que los Cuerpos Estables del Colón (músicos, bailarines, cantantes, técnicos, administrativos, servicios auxiliares y mayordomía) NO PRECISAMOS ninguna reforma edilicia escenotécnica, NINGUNA  ampliación del montacargas del escenario, NINGUNA  rectificación de pasillos de circulación, NINGUNA  reorientación del montacoches y NINGUNA  construcción de un espacio multipropósito, todo ello formulado en el proyecto, hasta ahora sin certificación de cambio, del Master Plan.Insistimos que, la única variable en el Colón, para aumentar la producción de títulos y su calidad de realización, ES, HA SIDO Y SERA, el presupuesto que los funcionarios del Gobierno de
la Ciudad de Buenos Aires, estén dispuestos ha asignar a las producciones del Teatro. Esto, lo hemos manifestado una y otra vez ante las autoridades del Teatro, del Gobierno y del Master Plan.
Ahora bien, los trabajadores del Colón SI PRECISAMOS: que nuestros lugares de trabajo sean dignos, salubres y acondicionados a las tareas específicas que allí se realizan. Concretamente nos referimos a: iluminación adecuada de talleres y salas de ensayo, ventilación forzada en los talleres, arreglo de pisos deteriorados por el tiempo y por la acción de Master Plan, reparación  de sanitarios y vestuarios del personal, modernización tecnológica de elementos de trabajo, provisión de los insumos suficientes para realizar nuestra labor y fundamentalmente la asignación oficial de un presupuesto de producción, acorde a la temporada que se planifique. NO PRECISAMOS que se realicen cenas en el escenario, ni desfiles de moda en la sala, ni degustaciones de vinos en el CETC, ni bailes de carnaval, ni las multifiestas del Grupo Clarín, ni tantas otras aberraciones que se han realizado para “recaudar fondos”; NECESITAMOS que tanto el Jefe de Gobierno Jorge Telerman como su Ministra de Cultura Silvia Fajre, dejen de insistir con sus Sociedades del Estado y sus Master Planes para el Colón y se dediquen con seriedad a cumplir sus deberes y asignen las partidas presupuestarias necesarias para que Nuestro Primer Coliseo siga siendo un teatro con PRODUCCION PROPIA, CUERPOS ESTABLES Y CON EL REDITO SOCIAL AMPLIADO HACIA UNA COMUNIDAD QUE LO SOSTIENE Y DISFRUTA.Hay que decirlo con todas las letras: el proyecto funcional para el Colón, que se esconde detrás del Master Plan y forma una unidad indisoluble con el mismo, es la liquidación paulatina y sistemática de su producción y de sus Cuerpos Estables. Por ello, nos oponemos hoy y siempre a los traslados del personal hacia otras sedes. Podremos subir a escenas títulos en escenarios alternativos, muchas veces lo hemos hecho y no hay problema en ello. Pero trasladar la labor cotidiana, la producción, los ensayos diarios,  a lugares ajenos no sólo no se justifica (ya que es una de las condiciones de la reforma escenotécnica, y al ser inútil ésta…), sino que es el obvio comienzo del desguace de la capacidad artística y productiva del Colón.Estimado público, sepa que hoy Ud. podría estar disfrutando este espectáculo en su ámbito natural y con la acústica adecuada y que debido a la improvisación, imprevisión e irresponsabilidad de los funcionarios del Master Plan, en estos momentos el Colón y sus instalaciones están vacíos, sin obras de reforma y sin ningún tipo de actividad en el escenario. Por el contrario, se han gastado cientos de miles de pesos en adecuar este título a otro lugar, pagar el alquiler de este escenario y los costos de los traslados de la producción, todo en función de un proyecto que es mas bien un capricho y que si no lo detenemos entre todos significará la desaparición del Teatro Colón tal y cual lo conocemos y la destrucción de patrimonio cultural de los argentinos. 

TRABAJADORES DEL TEATRO COLONreformascolon@yahoo.com.ar


Noticia N.1

Noviembre 20, 2006

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Noticia N.2

Noviembre 16, 2006

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Noticia N.3

Noviembre 10, 2006

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